Contratación pública: Cómo impugnar la adjudicación irregular de un concurso o licitación

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En el complejo escenario económico actual, la contratación pública representa una de las principales fuentes de ingresos para una gran cantidad de empresas en España. Los contratos con la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales suponen un motor de crecimiento fundamental. Sin embargo, participar en estos procesos no está exento de riesgos y, en ocasiones, las empresas licitadoras se encuentran con resoluciones que consideran injustas, arbitrarias o directamente contrarias a la legalidad vigente.

Desde el despacho de abogados Alen & Marbe, entendemos que la transparencia y la libre concurrencia son los pilares que deben regir cualquier proceso de licitación. Por ello, es vital conocer las herramientas legales disponibles para defender los legítimos intereses de su empresa. En este artículo detallamos todo lo que necesita saber sobre la contratación pública y cómo impugnar la adjudicación irregular de un concurso o licitación.


El marco legal: La Ley de Contratos del Sector Público

Cualquier proceso de impugnación debe fundamentarse en la normativa vigente. En España, la norma de cabecera es la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público (LCSP). Esta ley transpone las directivas europeas al ordenamiento jurídico español y tiene como objetivo garantizar que el dinero público se utilice de forma eficiente, bajo principios de publicidad, transparencia, igualdad y no discriminación.

Cuando una entidad adjudicadora se desvía de estos principios, ya sea por errores en la valoración de las ofertas, por la inclusión de criterios de adjudicación discriminatorios o por la falta de motivación en sus decisiones, se abre la vía de la impugnación. La LCSP establece mecanismos específicos para que los licitadores perjudicados puedan solicitar la revisión de los actos administrativos que consideren lesivos.


¿Cuándo se considera que una adjudicación es irregular?

No toda disconformidad con el resultado de un concurso permite una impugnación con éxito. Para que un recurso prospere, debe existir un vicio de nulidad o anulabilidad en el procedimiento. Algunos de los motivos más frecuentes que dan lugar a una adjudicación irregular son los siguientes:

En primer lugar, encontramos la infracción de los criterios de adjudicación establecidos en los pliegos. Si la administración valora las ofertas utilizando criterios distintos a los publicados o aplica fórmulas matemáticas de manera incorrecta, la adjudicación pierde su validez. En segundo lugar, es común la falta de motivación de la resolución. La administración tiene la obligación de explicar detalladamente por qué una oferta ha sido puntuada por encima de otra; una respuesta genérica o críptica es causa de impugnación.

Otros motivos incluyen la vulneración de los principios de igualdad y no discriminación, como cuando se establecen requisitos técnicos que solo puede cumplir una empresa determinada (direccionamiento de la licitación), o la admisión de ofertas que incurren en valores anormales o desproporcionados (bajas temerarias) sin la debida justificación.


El Recurso Especial en materia de Contratación

La principal herramienta para combatir una adjudicación irregular es el Recurso Especial en materia de Contratación. Se trata de un recurso de carácter administrativo, previo a la vía judicial, que destaca por su rapidez y por ser gratuito para el recurrente. No obstante, solo es aplicable a ciertos tipos de contratos que, por su cuantía o naturaleza, se consideran sujetos a regulación armonizada o superan ciertos umbrales económicos previstos en la ley.

Este recurso debe interponerse ante órganos independientes, como el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) o sus equivalentes autonómicos. La interposición del recurso contra el acto de adjudicación produce, de forma automática, la suspensión de la formalización del contrato. Esto es crucial, ya que impide que la empresa adjudicataria comience la ejecución mientras se resuelve si el proceso fue legal o no.


Plazos críticos para la impugnación

En el ámbito de la contratación pública, el factor tiempo es determinante. El plazo para interponer el Recurso Especial es, por lo general, de quince días hábiles. Este plazo comienza a contar desde el día siguiente a la notificación de la adjudicación a los licitadores afectados. Es un periodo extremadamente breve, por lo que la capacidad de reacción y el análisis técnico-jurídico deben ser inmediatos.

Si el contrato no cumple con los requisitos para el Recurso Especial, aún queda la vía del recurso de alzada o de reposición, dependiendo del órgano que dicte el acto, y posteriormente la vía Contencioso-Administrativa ante los tribunales de justicia. Sin embargo, estas vías no suelen contar con la suspensión automática del contrato, lo que hace necesario solicitar medidas cautelares para evitar que el recurso pierda su finalidad legítima.


Cómo actuar ante una sospecha de irregularidad

Si su empresa ha participado en una licitación y considera que la adjudicación es irregular, el primer paso es solicitar el acceso al expediente administrativo. Como licitador, tiene derecho a examinar la documentación de las otras ofertas (respetando siempre el deber de confidencialidad de los secretos comerciales) y las actas de la mesa de contratación.

Una vez analizado el expediente, es fundamental elaborar una estrategia jurídica sólida que identifique claramente qué preceptos de la ley han sido vulnerados. En Alen & Marbe, recomendamos siempre contar con un asesoramiento especializado desde el primer momento, ya que la redacción del recurso debe combinar argumentos jurídicos con un profundo análisis técnico de la oferta presentada.


La importancia de una defensa especializada

Impugnar una adjudicación no es solo un derecho, sino en muchas ocasiones una necesidad para garantizar la supervivencia competitiva de una empresa. Un recurso bien fundamentado puede lograr la anulación de la adjudicación irregular y obligar a la administración a retrotraer las actuaciones o, incluso, a adjudicar el contrato a la empresa recurrente si se demuestra que su oferta era legalmente la mejor.

En Alen & Marbe, despacho experto en Derecho Administrativo y Contratación Pública, acompañamos a nuestros clientes en todo el proceso, desde el análisis de viabilidad hasta la defensa ante los Tribunales Administrativos y la jurisdicción Contencioso-Administrativa. La complejidad de la materia exige una precisión técnica absoluta, donde cada detalle en la interpretación de los pliegos puede decantar la balanza a su favor.

No permita que una decisión administrativa arbitraria perjudique el esfuerzo y la inversión de su empresa. La justicia en la contratación pública es posible si se emplean los mecanismos legales adecuados de manera profesional y diligente.

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